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miércoles, 11 de mayo de 2016

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de tiroides?



¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de tiroides?

Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de que una persona padezca alguna enfermedad como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, como el fumar, pueden cambiarse. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.

Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden tener pocos o ninguno de los factores de riesgo conocidos. Aun cuando una persona con cáncer de tiroides tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Algunos científicos han encontrado unos pocos factores de riesgo que pueden hacer que una persona tenga mayores probabilidades de padecer cáncer de tiroides.

Sexo y edad
Por razones que no están claras, los cánceres tiroideos (al igual que casi todas las enfermedades de tiroides) ocurren alrededor de tres veces más en las mujeres que en los hombres.

El cáncer de tiroides puede ocurrir a cualquier edad. Sin embargo, para las mujeres (quienes con más frecuencia están en las edades de 40 a 59 años al momento del diagnóstico), el riesgo está en su punto más alto a una edad menor que para los hombres (quienes usualmente están en las edades de 60 a 79 años).

Una alimentación baja en yodo
Los cánceres foliculares de tiroides son más comunes en algunas áreas del mundo en las que las dietas de las personas son bajas en yodo. En los Estados Unidos, la mayoría de las personas obtienen suficiente yodo en la alimentación, ya que se le añade a la sal de mesa y a otros alimentos. Una alimentación baja en yodo también puede aumentar el riesgo de cáncer papilar si la persona también está expuesta a radioactividad.

Radiación

La exposición a la radiación es un factor de riesgo probado para el cáncer de tiroides. Las fuentes de tal radiación incluyen ciertos tratamientos médicos y precipitación radiactiva de las armas nucleares o accidentes en plantas energéticas.

Haber recibido tratamientos de radiación dirigidos a la cabeza o al cuello durante la infancia constituye un factor de riesgo del cáncer de tiroides. El riesgo depende de la cantidad de radiación administrada y la edad del niño. En general, el riesgo aumenta cuando se administran mayores dosis y mientras menos edad tenga el paciente al momento del tratamiento.

Antes de los años ’60, se trataba a los niños algunas veces con bajas dosis de radiación para cosas que hoy día no usaríamos radiación, como el acné, infecciones con hongos en el cuero cabelludo, o amígdalas o adenoides agrandadas.

Posteriormente, se descubrió que las personas que se sometieron a estos tratamientos tienen un mayor riesgo de cáncer de tiroides. La radioterapia administrada a los niños para algunos cánceres, como linfoma, tumor de Wilms y neuroblastoma también aumenta el riesgo. Los cánceres de tiroides que se originan después de la radioterapia no son más graves que los otros cánceres de tiroides.

Los estudios por imágenes, tal como las radiografías y las tomografías computarizadas también exponen a los niños a radiación, aunque a dosis mucho más bajas. Por lo tanto, no está claro cuánto podrían aumentar estos estudios el riesgo de cáncer de tiroides (u otros cánceres).

Si existe un aumento en el riesgo, este probablemente sea pequeño, pero por cuestión de seguridad, los niños no deben someterse a estos estudios a menos que sea absolutamente necesario. Cuando estos estudios son necesarios, se debe usar la dosis más baja de radiación que provea una imagen clara.

Varios estudios han señalado un riesgo aumentado de cáncer de tiroides en niños, debido a la precipitación radiactiva de las armas nucleares o accidentes en plantas energéticas.

Por ejemplo, el cáncer de tiroides era muchas veces más frecuente de lo normal en los niños que vivieron cerca de Chernobyl, el lugar donde en 1986 ocurrió un accidente en la planta nuclear que expuso a millones de personas a la radioactividad.

Los adultos que llevaron a cabo la limpieza después del accidente y aquellos que vivieron cerca de la planta también presentaron tasas más elevadas de cáncer de tiroides. Los niños que han tenido más yodo en sus dietas parecían tener un menor riesgo.

Después de las pruebas de armas nucleares en algunos estados del oeste durante los años 50, algo de precipitación radiactiva ocurrió en ciertas regiones de los Estados Unidos.

Esta exposición fue mucho menor que alrededor de Chernobyl. A tales bajos niveles, no se ha probado un mayor riesgo de cáncer de tiroides. Si está preocupado debido a una posible exposición a la precipitación radiactiva, hable sobre esto con su médico.

La exposición a la radiación cuando se es adulto, conlleva mucho menos riesgo de cáncer de tiroides.

Afecciones hereditarias y antecedente familiar

Varias afecciones hereditarias se han asociado con diferentes tipos de cáncer de tiroides, como antecedente familiar. Aun así, la mayoría de las personas que padece cáncer de tiroides no presenta una condición hereditaria o un antecedente familiar de la enfermedad.

Cáncer medular tiroideo

Aproximadamente uno de cada tres carcinomas medulares de tiroides (medullary thyroid carcinomas, MTC) resulta como consecuencia de heredar un gen anormal. Estos casos se conocen como carcinoma medular de tiroides familiar (familial medullary thyroid carcinoma, FMTC). El FMTC puede ocurrir solo, o puede ser visto junto con otros tumores.

La combinación de FMTC con tumores de otras glándulas endocrinas se conoce como neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2). Existen dos subtipos, la MEN 2a y la MEN 2b: ambos son causados por mutaciones (defectos) en un gen llamado RET.

  • § En la MEN 2a, el carcinoma medular de tiroides ocurre con los feocromocitomas (tumores que producen adrenalina) y con los tumores de las glándulas paratiroides.
  • §  En la MEN 2b, el carcinoma medular de tiroides está asociado con los feocromocitomas y con los crecimientos benignos de los tejidos nerviosos en la lengua y en otros lugares llamados neuromas. Este subtipo es mucho menos común que el MEN 2a.
En estas formas hereditarias del carcinoma medular de tiroides, los cánceres a menudo se generan durante la infancia o en adultos jóvenes y se pueden propagar tempranamente.

El carcinoma medular de tiroides es más agresivo en el síndrome MEN 2b. Si su familia presenta MEN 2a, MEN 2b o FMTC aislado, usted podría tener un riesgo muy alto de carcinoma medular de tiroides. Pregunte a su médico sobre los análisis de sangre regulares o exámenes de ecografía que se hacen para detectar problemas y sobre la posibilidad de hacer pruebas genéticas.

Otros cánceres de tiroides

Las personas con ciertas afecciones médicas hereditarias tienen un mayor riesgo de formas más comunes de cáncer de tiroides. Se observan tasas más altas de cáncer de tiroides en aquellas personas con afecciones genéticas poco comunes, tales como:

Poliposis adenomatosa familiar (FAP): las personas con este síndrome tienen muchos pólipos en el colon y tienen un riesgo muy alto de padecer cáncer de colon. Además, presentan un riesgo aumentado de algunos otros cánceres, incluyendo cáncer papilar de tiroides.

El síndrome de Gardner es un subtipo de FAP en el cual los pacientes también tienen ciertos tumores benignos. Tanto el síndrome de Gardner, como la FAP son causados por defectos en el genAPC.

Enfermedad de Cowden: las personas con este síndrome tienen un riesgo aumentado de problemas con la tiroides y ciertos crecimientos benignos (incluyendo algunos llamados hamartomas).

También tienen un riesgo aumentado de padecer cánceres de tiroides, útero, mama, así como algunos otros. Los cánceres de tiroides tienden a ser del tipo papilar o folicular. Este síndrome es causado con más frecuencia por defectos en el gen PTEN. También se conoce como síndrome de hamartomas múltiples y síndrome de hamartoma tumoral PTEN.

Complejo de Carney, tipo I: las personas que padecen este síndrome pueden presentar un número de tumores benignos y problemas hormonales. También tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer papilar y folicular. Este síndrome es causado por defectos en el gen PRKAR1A.

Carcinoma familiar de tiroides no medular: el cáncer de tiroides ocurre con más frecuencia en algunas familias, y a menudo se observa a una edad más temprana. A menudo, el tipo de cáncer papilar de tiroides suele ocurrir entre las personas de una misma familia. Se sospecha que los genes que se encuentran en el cromosoma 19 y en el cromosoma 1 causan estos cánceres familiares.

Si usted sospecha que tiene una afección hereditaria, hable con su médico, quien pudiera recomendar asesoría genética si sus antecedentes médicos lo justifican.

Antecedentes familiares: tener un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con cáncer de tiroides, incluso sin que haya un síndrome hereditario conocido en la familia, aumenta su riesgo de cáncer de tiroides. Las bases genéticas para estos cánceres no están totalmente claras

¿Qué enfermedades puede desencadenar un mal funcionamiento del tiroides?


Hipotiroidismo
Por el hilo conductor de la consulta médica sobre Crecimiento Humano llegué a hipotiroidismo, por ser éste una de las causas que interfieren en el proceso normal de desarrollo.
El tiroides es un órgano glandular situado en la parte anterior del cuello, califica como fundamentales para el crecimiento y desarrollo —incluyendo el mental—, así como para el buen desarrollo de las funciones del organismo al actuar sobre todos los procesos metabólicos.
 ¿Qué enfermedades puede desencadenar un mal funcionamiento del tiroides?
Pueden presentarse por defectos en la formación de la glándula y en la síntesis de la hormona; por problemas autoinmunes (lesiones tumorales), y por déficit de yodo.
¿Tienen todas ellas como causa común la carencia de yodo?
No, pero en los países en los cuales existe el déficit de yodo ambiental (el organismo adquiere el yodo a través de la ingestión del agua y alimentos), este constituye la causa más frecuente de bocio e hipotiroidismo.
¿Cómo saber, por los alimentos o el agua que consumimos, que mantenemos un suministro adecuado de yodo?
Determinando la eliminación de yodo por la orina. Esta prueba no se realiza de forma individual, sino cuando se desea precisar si existe deficiencia de yodo ambiental en un área geográfica específica.
¿Podría caracterizar a qué se denomina hipotiroidismo? ¿Qué signos y síntomas nos pueden poner en alerta de un posible padecimiento de esta afección?
El hipotiroidismo se caracteriza por síntomas y signos secundarios a la disminución de la concentración de hormona tiroidea en sangre.
En el adulto se observa somnolencia, constipación, disminución de la capacidad intelectual y física, aumento de peso, caída del cabello y del vello corporal, disminución de la libido y trastornos menstruales.
En el niño existe retardo del crecimiento y desarrollo, especialmente maduración del sistema nervioso y óseo. En ambos grupos no siempre está presente el bocio.
¿El hipotiroidismo es debido sólo a un trastorno de la glándula tiroides, o pudiera atribuirse también a un mal funcionamiento de la hipófisis, esa otra glándula unida a la cara inferior del cerebro?
El hipotiroidismo puede ser debido también a lesión de las células que producen la hormona que estimula al tiroides (TSH), situada en la hipófisis, ya sea por tumores, infecciones o lesiones vasculares. En estos casos la concentración sanguínea de TSH está muy disminuida o ausente.
¿El diagnóstico precoz en todos los recién nacidos (unos 150 000 anualmente) se hace de forma rutinaria en todas las maternidades?... ¿Deben interesarse los familiares por esta prueba?
Sí, está orientado que se realice en todas las maternidades, pero los familiares deben interesarse y exigir su realización, así como por recibir el resultado en el tiempo establecido.
¿Podría esclarecer cómo se realiza esa prueba diagnóstica?
La prueba consiste en la determinación de la concentración de TSH en la sangre del cordón umbilical en el momento del nacimiento; y si no ha sido posible, se obtiene la sangre del talón en la propia maternidad.
¿Qué pasos se siguen cuando se detecta un niño hipotiroideo?
Cuando se establece el diagnóstico de hipotiroidismo, inmediatamente se inicia el tratamiento con hormona tiroidea (preferiblemente l-tiroxina sódica) en la dosis necesaria para suprimir el hipotiroidismo.
El paciente se valora periódicamente mediante el examen clínico y pruebas de laboratorio, a fin de determinar si la dosis indicada ha sido la correcta, y si no adecuarla al paciente.
 ¿El tratamiento es de por vida?
Ello estaría en dependencia de la causa del hipotiroidismo.
¿Existen factores alrededor del parto, o incluso de laboratorio que contribuyeran a la aparición de falsos positivos?
Resultados falsos positivos, es decir valores elevados de TSH sin que el niño sea hipotiroideo, pueden observarse en los prematuros y bajo peso. A fin de precisar si esto es cierto se le extrae sangre nuevamente cuando asiste a la consulta y se le indica tratamiento. Si la segunda determinación de TSH es normal se trata de un falso positivo y se suspende el tratamiento. De lo contrario, se le mantiene.
¿Qué trastornos puede generar si no seguimos al pie de la letra las indicaciones médicas, o se abandona incluso la terapéutica?
El no cumplimiento del tratamiento indicado ocasiona la reaparición del hipotiroidismo, con sus repercusiones sobre el organismo, como señalé, mucho más importante en un ser en desarrollo al poder ocasionar baja talla y un retraso mental irreversible.
De acuerdo con el Programa Nacional de Pesquisaje Neonatal de Hipotiroidismo Congénito,
¿Cuál es la incidencia?
Los casos diagnosticados, desde que comenzó el Programa hasta el pasado año, son 526, con una incidencia anual de uno por cada 3 153 recién nacidos.
¿Sería posible la erradicación de esta enfermedad?
No, atendiendo a las múltiples enfermedades del tiroides que pueden ocasionarlo, aunque es posible disminuir su frecuencia si logramos controlar la enfermedad tiroidea materna, de estar presente antes de la gestación o al inicio de ella, y mantener el adecuado aporte de yodo.
Lo que sí podemos es lograr la erradicación de los niños con retraso mental por hipotiroidismo congénito, si los diagnosticamos y tratamos precoz y correctamente.
¿Algo esencial por decir?...
Es necesario tener en cuenta que la ingestión en exceso de yodo puede afectar también el tiroides fetal, al ocasionar bocio e hipotiroidismo. Toda gestante debe tenerlo muy en cuenta.

¿Qué es el hipertiroidismo?





¿Qué es el hipertiroidismo?
El término hipertiroidismo se refiere a cualquier condición en la cual existe demasiada hormona tiroidea en el organismo. En otras palabras, la glándula tiroides está hiper-activa.
¿Cuáles son los síntomas del hipertiroidismo?
La hormona tiroidea generalmente controla el ritmo de todos los procesos en el cuerpo. Este ritmo se conoce como su metabolismo. Si existe demasiada hormona tiroidea, toda función del cuerpo tiende a acelerarse.
Por lo tanto, no es de sorprender que los síntomas de hipertiroidismo sean nerviosismo, irritabilidad, aumento de la sudoración, palpitaciones, temblor de las manos, ansiedad, dificultad para dormir, adelgazamiento de la piel, cabello fino y quebradizo, y debilidad muscular – especialmente en los brazos y muslos. Usted podrá tener defecación más frecuente, pero la diarrea es poco común. 
Puede perder peso a pesar de tener un buen apetito y, en el caso de las mujeres, el flujo menstrual puede hacerse más ligero y los periodos menstruales ocurrir con menos frecuencia. 
El hipertiroidismo generalmente comienza lentamente. Al principio los síntomas pueden confundirse con el simple nerviosismo debido al estrés. Si usted ha estado tratando de perder peso por medio de dietas, puede sentirse complacido con los resultados hasta que el hipertiroidismo, que ha acelerado la pérdida de peso, ocasione otros problemas.
En la enfermedad de Graves, que es la forma más común de hipertiroidismo, los ojos pueden verse grandes porque los párpados superiores están levantados. A veces, uno o ambos ojos pueden protruir. Algunos pacientes tienen inflamación en la parte anterior del cuello debido a un agrandamiento de la glándula tiroides (bocio).

martes, 10 de mayo de 2016

Disfunción tiroidea y embarazo



Disfunción tiroidea  y embarazo
La tiroides es una glándula con forma de mariposa ubicada en la base del cuello, por delante de la tráquea.  Es el ‘controlador maestro’ del metabolismo.1
¿Qué son las disfunciones tiroideas? Si su tiroides disminuye su actividad, produce una cantidad insuficiente de hormona tiroidea, provocando un trastorno denominado hipotiroidismo.
La persona con hipotiroidismo hace un uso más lento de su energía y su metabolismo también se enlentece.2 Sin embargo, si su tiroides tiene una actividad excesiva, produce demasiada hormona tiroidea que pasa al torrente sanguíneo, derivando en una afección conocida como hipertiroidismo, que acelera el metabolismo.3 Los problemas tiroideos durante el embarazo pueden ser muy graves y es sumamente importante diagnosticar estas patologías de manera temprana.
Las mujeres con antecedentes familiares de disfunción tiroidea u otras patologías inmunitarias, tales como una diabetes tipo 1, deberían analizar con su médico la posibilidad de hacer un estudio de tamizaje, ya sea antes del embarazo o en sus primeras etapas. Las madres deben conocer la patología tiroidea, ya que es hasta ocho veces más común en las mujeres que en los hombres.4 Hipotiroidismo Cerca de 5 % de las mujeres embarazadas desarrollan hipotiroidismo5 pero es fácil confundir la entidad con los síntomas físicos y emocionales que se presentan en un embarazo normal, como aumento de peso, cansancio e hinchazón.
El hipotiroidismo no tratado puede ser muy peligroso en la mujer embarazada, ya que aumenta el riesgo de nacimiento prematuro y entraña riesgos para el desarrollo del bebé y problemas de aprendizaje. El hipotiroidismo puede también provocar que la placenta se desprenda de la pared interna del útero antes de que el bebé nazca (desprendimiento prematuro de la placenta normoinserta), una condición grave que puede poner en peligro la vida tanto de la madre como del niño.6, 7
Tratamiento del hipotiroidismo  en el embarazo La finalidad del tratamiento es substituir la hormona tiroidea que falta en el organismo. Se recurre a la levotiroxina, una hormona tiroidea sintética. La medicación se puede administrar durante todo el embarazo y la lactancia.8 El tratamiento es extremadamente importante, ya que protege tanto a la madre como al bebé de complicaciones ulteriores. Las embarazadas con hipotiroidismo necesitan controles/ revisaciones más frecuentes para asegurarse que su dosis de levotiroxina sea la correcta.
Durante el embarazo, generalmente la dosificación de levotiroxina debe aumentarse entre 25–50 %. Hipertiroidismo El hipertiroidismo es infrecuente en el embarazo, pero si no se lo trata puede provocar problemas graves para la madre y el bebé.9 Los problemas pueden incluir aborto espontáneo, retraso del crecimiento del bebé en el útero, adelanto del trabajo de parto y parto prematuro, hipertensión,6 defectos físicos en el bebé, y “tormenta tiroidea”, una entidad en la que un acontecimiento estresante o una infección masiva pueden producir una elevación peligrosa de los niveles de hormona tiroidea.6
Disfunción tiroidea  y embarazo
La tiroides es una glándula con forma de mariposa ubicada en la base del cuello, por delante de la tráquea.  Es el ‘controlador maestro’ del metabolismo.1
La enfermedad de Graves (una enfermedad del sistema inmunitario, más común en las mujeres jóvenes)3 es la causa de casi todos (85 %) los casos de hipertiroidismo durante el embarazo.9 Las mujeres con enfermedad de Graves pueden llegar a sentirse mejor durante el embarazo porque hay una supresión de su sistema inmunitario para proteger al bebé, pero habitualmente la enfermedad empeora en los primeros meses posteriores al parto.
Además, también es difícil diagnosticar el hipertiroidismo en el embarazo porque muchas de las modificaciones normales del embarazo son similares a los síntomas de esta patología, como por ejemplo, la sensación de calor, sudor excesivo, vómitos o taquicardia.
Si usted está embarazada, tiene una frecuencia cardíaca superior a 100 latidos por minuto y está perdiendo peso, debe consultar inmediatamente a su médico para descartar hipertiroidismo. Tratamiento del hipertiroidismo  en el embarazo A diferencia de lo que sucede con el hipotiroidismo, la finalidad del tratamiento para los pacientes con una tiroides hiperactiva es reducir las hormonas tiroideas en sangre. La medicación antitiroidea se puede administrar durante el embarazo y se la debe dosificar lo más bajo posible.
Como alternativa, a algunas mujeres embarazadas se plantea la exéresis parcial de la tiroides si son alérgicas a la medicación o si necesitan dosis tan altas que dañarían la glándula del bebé.9 La cirugía se indica en la mitad del embarazo cuando los riesgos de pérdida de embarazo o parto prematuro son más bajos.9 Otro tratamiento común para el hipertiroidismo es la terapia con yodo radioactivo. Sin embargo, casi siempre está prohibido durante el embarazo porque puede ser nocivo para el bebé en útero.9
Después del nacimiento Cuando nace el bebé, las mujeres que tenían disfunciones tiroideas previas pueden presentar un reavivamiento de su enfermedad. Hasta 7 % de las mujeres desarrollan inflamación tiroidea en algún momento hasta un año después del parto.9 Esto puede llevar a una disfunción tiroidea leve que dure uno o dos meses, y se puede acompañar de depresión postnatal. Si usted dio a luz hace poco y sigue exhausta a pesar de que hayan pasado ya unos meses, debe consultar a su médico para que investigue y descarte la disfunción tiroidea como una causa posible.9

Los jóvenes y la disfunción tiroidea




Los jóvenes y la  disfunción tiroidea
La tiroides es una glándula pequeña, con forma de mariposa, ubicada en la base del cuello, por delante de la tráquea.1 Es el ‘controlador maestro’ del metabolismo, por lo que si aparece un problema tiroideo en la infancia, puede afectar el crecimiento físico y mental, incidiendo en el desarrollo social y educativo del niño. Es especialmente importante que los padres comprendan los signos, síntomas y tratamientos de la disfunción tiroidea para evitar problemas a largo plazo para sus hijos.2
 ¿Qué son las disfunciones tiroideas?
Si la tiroides de su hijo tiene una disminución de su actividad, va a producir una cantidad insuficiente de hormona tiroidea, provocando un trastorno denominado hipotiroidismo. La persona con hipotiroidismo hace un uso más lento de su energía y su metabolismo también se enlentece.3 Sin embargo, si la tiroides del niño tiene una actividad excesiva, produce demasiada hormona tiroidea que pasa al torrente sanguíneo, derivando en una afección conocida como hipertiroidismo, que acelera el metabolismo.4 El hipotiroidismo es mucho más común que el hipertiroidismo tanto en niños como en adultos.

Hipotiroidismo en el joven Los bebés pueden nacer con una tiroides que no funciona bien (hipotiroidismo congénito) o pueden desarrollar la disfunción igual que lo hacen los adultos: yodo insuficiente en la dieta (los alimentos ricos en yodo incluyen mariscos/productos del mar, cordero, huevos
y productos con sal yodada5), una enfermedad autoinmune (como la diabetes tipo 1), o lesión de su glándula tiroidea. Los signos de hipotiroidismo en los niños dependen de la edad que tenían al comenzar los problemas. 
•  Los bebés pueden presentar ictericia más tiempo que lo habitual, parecen estar todo el tiempo cansados/ fatigados, constipados, y pueden tener problemas para alimentarse2
•  En los niños mayores puede haber una detención del crecimiento óseo y dental2
•  En los escolares pueden aparecer dificultades de aprendizaje y la pubertad puede verse retrasada6
•  El hipertiroidismo en las adolescentes puede  provocar menstruaciones frecuentes y abundantes que pueden llevar a la anemia (normalmente niveles bajos de glóbulos rojos sanos)7
Para detectar el hipotiroidismo en los niños y su severidad, se usan pruebas hematológicas y radiológicas de la mano y el puño (rodilla en los lactantes).
La radiología establece cómo está creciendo el niño y si hay un retraso de la denominada edad ósea.  La finalidad del tratamiento es reemplazar la hormona tiroidea faltante en el organismo. Como sucede en los adultos, se recomienda usar levotiroxina, una hormona tiroidea de producción sintética, pero la dosis se ajusta al peso y la necesidad individual del niño.2
Hipertiroidismo en el joven La enfermedad de Graves (una enfermedad del sistema inmune) es responsable de casi todos los casos de hipertiroidismo en los niños. Afortunadamente es una afección muy rara en este grupo etario, afectando solo uno en 10.000.000 niños.2 La enfermedad de Graves tiende a hacerse mucho más común en los adolescentes y como todas las disfunciones tiroideas, afecta más a las chicas que a los varones.2
La detección de la enfermedad de Graves en los niños puede ser dificultosa porque a menudo aparece insidiosamente; sin embargo, hay signos comunes que hay que buscar, como los cambios de conducta y de desempeño escolar, somnolencia, inquietud/irritabilidad y necesidad de levantarse en la noche para orinar.2 Otros síntomas incluyen una tiroides suficientemente grande como para hacerse visible, manos temblorosas, aumento del apetito con adelgazamiento, diarrea y los clásicos ojos prominentes de mirada fija.2 Las niñas que presentan hipertiroidismo después de la pubertad a menudo tienen menstruaciones escasas e infrecuentes o pueden presentar una interrupción completa del sangrado.2
El tratamiento de los niños con hipertiroidismo busca reducir las hormonas tiroideas en la sangre. La cirugía puede ser la opción preferida en los niños que presentan efectos colaterales al recibir la medicación anti tiroidea disponible.2 A diferencia de lo que sucede con los adultos, es improbable que se use terapia con yodo radiactivo porque no se conocen los efectos a largo plazo en los niños y adolescentes. 
Los padres se sienten aliviados al oír que el tratamiento es tan eficaz en los niños como en los adultos. Los niños a los que se diagnostica disfunción tiroidea necesitan el apoyo de sus familias para asegurar que reciban su medicación todos los días y para que manejen sus problemas. Es bueno hacer saber a la escuela el diagnóstico del niño y la medicación que necesita, para que estén bien informados.

Cáncer tiroides



Existen cuatro tipos de cáncer tiroideo: papilar, folicular,
Medular y anaplásico. 
Cáncer Tiroideo Bien Diferenciado: 
Papilar y Folicular
Los cánceres Papilar y Folicular se conocen como cánceres tiroideos bien diferenciados, lo que significa que las células cancerígenas se ven y comportan, en cierta medida, como células tiroideas normales.
Los cánceres papilar y folicular representan el 90% de todos los cánceres tiroideos. Suelen ser de crecimiento muy lento.
Sus variantes incluyen cáncer columnar, cáncer difuso esclerosante, la variante folicular del cáncer papilar, cáncer de células de Hürthle, y cáncer de células altas.
Otras dos variantes (cáncer insular y sólido/trabecular) se consideran intermedias entre los cánceres tiroideos bien diferenciados y los cánceres pobremente diferenciados. Las variantes tienden a crecer y diseminarse más rápidamente que el cáncer papilar típico. 
Si se detectan de forma temprana, la mayoría de los cánceres papilares y foliculares pueden tratarse exitosamente. Su tratamiento y manejo son parecidos y se basan en su estadio y los niveles de riesgos individuales. 
El cáncer tiroideo papilar es el tipo más común de cáncer tiroideo. Representa cerca del 80% de todos los cánceres tiroideos. El cáncer tiroideo papilar generalmente crece muy lentamente, pero con frecuencia se disemina a los ganglios linfáticos del cuello. También puede diseminarse a otras partes del cuerpo. 
La variante más común del cáncer papilar es la variante folicular (que no debe confundirse con cáncer tiroideo folicular). También crece de manera muy lenta. Otras variantes del cáncer tiroideo papilar (columnar, difuso esclerosante, y de células altas) no son tan comunes y tienden a crecer y diseminarse más rápidamente. 
El cáncer Folicular representa aproximadamente el 10 a 15% de todos los cánceres tiroideos. Su tratamiento se discute más adelante en este folleto. El cáncer tiroideo de células de Hürthle es una variante del cáncer folicular. 
Normalmente, el cáncer folicular no se disemina a los ganglios linfáticos, pero en algunos casos puede diseminarse a otras partes de cuerpo, como los pulmones o los huesos.
El tratamiento para el cáncer tiroideo folicular es similar al tratamiento del cáncer papilar. El cáncer de células de Hürthle (también conocido como oncocítico u oxifílico) tiene menos probabilidades que otros cánceres tiroideos de absorber el yodo radiactivo (RAI), el cual se utiliza con frecuencia en el tratamiento del cáncer tiroideo diferenciado. 
Una proteína llamada tiroglobulina (abreviada Tg) se utiliza como marcador para identificar si todo el cáncer tiroideo diferenciado ha sido eliminado de manera exitosa. La determinación periódica del nivel de Tg en su sangre ayudará a sus médicos a determinar que tan bien va usted con su tratamiento. Algunos pacientes producen anticuerpos contra la tiroglobulina (TgAb), los cuales no son dañinos, pero enmascaran la confiabilidad del valor de la Tg.
Cáncer Tiroideo Medular
El cáncer tiroideo Medular representa el 5 a 7% de todos los cánceres tiroideos. Se desarrolla en las células C de la glándula tiroidea. El cáncer tiroideo medular es más fácil de tratar y controlar si se diagnostica antes de que se disemine a otras partes del cuerpo. Algunas veces se puede diseminar inclusive antes de que se haya detectado un nódulo tiroideo.
Los dos tipos de cáncer tiroideo medular son el esporádico y el familiar.
El cáncer tiroideo medular esporádico es diagnosticado en aproximadamente 80% de todos los casos y se presenta en individuos sin antecedentes familiares identificables. 
El cáncer tiroideo medular familiar puede estar asociado a hipercalcemia y tumores adrenales (es decir feocromocitomas). 
Se debe realizar pruebas genéticas a todas las personas diagnosticadas con cáncer tiroideo medular. La prueba genética es considerada el estándar de cuidado, no una prueba de investigación.
Si se ha determinado que el paciente padece cáncer tiroideo medular, los miembros de su familia inmediata deben ser estudiados para determinar si existen factores genéticos que pueden predecir el desarrollo del cáncer tiroideo medular. Las pruebas se enfocan en el protooncogén RET. 
En los individuos que presenten estas alteraciones genéticas, incluyendo niños e infantes, la extirpación quirúrgica de la glándula tiroides antes de que el cáncer tenga la oportunidad de desarrollarse, tiene una alta probabilidad de ser una cura preventiva. 
Casi el 100% de los pacientes que presentan la mutación (una secuencia anormal en el proto-oncogén RET) desarrollarán eventualmente cáncer tiroideo medular. Esta mutación específica sirve para determinar si la glándula tiroides debe ser extirpada o no. 
Los cánceres tiroideos medulares normalmente producen calcitonina y antígeno carcinoembrionario (ACE), que se pueden medir con pruebas de sangre. 
El cáncer tiroideo medular no tiene la capacidad de absorber yodo. Debido a esto, no se debe utilizar yodo radioactivo (RAI) en el tratamiento del cáncer tiroideo medular.
El tratamiento para el cáncer tiroideo medular es la cirugía.
Su pronóstico a largo plazo no es tan positivo como el de los cánceres tiroideos bien diferenciados.
Sin embargo, en años recientes, se han llevado a cabo ensayos clínicos que han probado nuevos fármacos promisorios para el tratamiento de cáncer tiroideo medular progresivo.
Caprelsa (vandetanib) ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos para pacientes seleccionados con cáncer tiroideo medular.
Cáncer Tiroideo no Diferenciado –Cáncer Tiroideo Anaplásico
El cáncer tiroideo Anaplásico es el tipo menos frecuente de los cánceres tiroideos. Representa solamente 1-2% de todos los cánceres tiroideos. 
Se presenta con mayor frecuencia en las personas mayores de 60 años que en las personas jóvenes.
En muchas personas, se encuentra acompañado de otros tipos de cánceres tiroideos, incluyendo los cánceres tiroideos bien diferenciados.
El carcinoma tiroideo anaplásico también se conoce como cáncer tiroideo no diferenciado. Esto significa que las células no se parecen a las células tiroideas normales, ni se comportan como ellas. Como consecuencia, estos tumores son resistentes al yodo radioactivo. 
Este tipo de cáncer tiroideo más raro es muy difícil de controlar y tratar, ya que es muy agresivo y puede diseminarse rápidamente en el cuello y en otras partes del cuerpo.
3. Pronóstico del Cáncer Tiroideo
Aunque el diagnóstico de cualquier clase de cáncer tiroideo puede ser atemorizante, las formas más frecuentes del cáncer tiroideo bien diferenciado (papilar y folicular) tienen una excelente tasa de sobrevida a largo plazo (más del 90%), especialmente si se diagnostican y tratan de manera temprana.
Si bien el pronóstico para la mayoría de las personas con cáncer tiroideo es muy favorable, la tasa de recurrencia o persistencia puede ser hasta del 30%, y se pueden presentar recurrencias incluso décadas después del tratamiento inicial.
Por lo tanto, es muy importante que usted tenga consultas médicas regulares de seguimiento con su médico para detectar las posibles recurrencias del cáncer. El control médico debe continuar a lo largo de toda su vida.