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domingo, 6 de septiembre de 2015

Tiroides y Estrés



¿Qué es la glándula tiroides?

Es una glándula con forma de mariposa alojada en la base del cuello que se encarga del control del metabolismo y produce hormonas imprescindibles para el funcionamiento de los tejidos y los órganos de nuestro cuerpo.

Disfunciones tiroideas y síntomas

Las disfunciones tiroideas son una enfermedad crónica que afecta al 10% de la población española siendo 5 veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Los trastornos de la glándula tiroides más habituales son:

Hipotiroidismo: disminución de la hormona tiroidea que ralentiza el metabolismo.

Hipertiroidismo: exceso de producción de hormona tiroidea que acelera el metabolismo.

Algunos de los síntomas son:

Hipotiroidismo: Fatiga, somnolencia y debilidad, intolerancia
al frío, pérdida de memoria, glándula tiroides agrandada, aumento de peso, depresión, menstruaciones anormales, estreñimiento, cabello y uñas finos y quebradizos.

Hipertiroidismo: Ansiedad e irritabilidad, debilidad, sudoración incrementada, temblor de manos, pérdida de peso, frecuencia cardiaca acelerada, menstruaciones anormales, mirada brillante, ojos prominentes.

Es frecuente que la enfermedad pase desapercibida o se diagnostique tarde, ya que muchos de estos síntomas son comunes en otros problemas médicos. Coméntalos con tu médico endocrinólogo para solucionarlos cuanto antes; evitarás un empeoramiento y prevendrás otro tipo de enfermedades.

¿Cuál es el tratamiento para las disfunciones tiroideas?

Fármacos (tiroxina química).
Intervención quirúrgica (tiroidectomía subtotal o total).
Yodo radioactivo.

¿Cómo afecta a nuestra calidad de vida?

Tu cuerpo ha perdido su ritmo natural y ahora necesita un tiempo para adaptarse. Las disfunciones tiroideas conllevan cambios de hábitos y costumbres en tu vida, y requiere de un proceso de aceptación por parte del paciente. La dosis adecuada de tiroxina química ayudará a que tu cuerpo recupere el equilibrio.

La teoría es fácil, pero sufrirás fases en las que no sabes bien qué sucede: ¿por qué noto malestar general? ¿por qué no me encuentro bien? ¿siempre staré tan sensible? No comprendes qué te sucede, y la preocupación hace que tu ansiedad aumente. Por eso es clave que tu médico revise y ajuste, si procede, periódicamente la dosis de tu medicación.

¿Cómo ayuda el tratamiento psicológico?

Los síntomas asociados pueden ser molestos y provocan a veces rechazo en la persona que los padece, ya que es normal que se produzcan entre otros: bajones en el estado de ánimo, cambios de humor, cansancio, sensibilidad, irritabilidad.

Por ello es importante el papel del psicólogo, que te puede ayudar a:

Adaptarte a la enfermedad y sus consecuencias.
Manejar los síntomas asociados.
Adquirir o incrementar hábitos saludables.
Disminuir emociones negativas que podrían aparecer (ansiedad, tristeza, etc.).
Mejorar tu calidad de vida tanto emocional como física.

Mis recomendaciones

Cualquier persona puede padecer una disfunción tiroidea. Las consecuencias emocionales pueden ser importantes, pero se reducirán si cuentas con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado.

Ponte en contacto con tu médico para iniciar el tratamiento.

Conseguirás sentirte bien. Normalizarás tu vida y aprenderás a vivir con la medicación, si la necesitas.

Las hormonas regulan nuestro organismo, influyen en nuestro sistema nervioso y controlan nuestro cerebro. La capacidad de memoria y atención, la ctivación mental y nuestro estado de ánimo fluctuarán cuando exista un desajuste en la hormona tiroidea.

Saber reconocer los síntomas y abordarlos de manera adecuada favorece el proceso de adaptación físico y psicológico.

La medicación ayuda a conseguir el equilibrio de los niveles hormonales, pero en ocasiones no es fácil alcanzarlo. Debes esforzarte para que los síntomas no te afecten en exceso.

Reconoce y acepta la nueva situación. Evita centrarte en exceso en los cambios físicos, comprende que algunos son temporales. Céntrate en el aquí y el ahora y no anticipes acontecimientos.

Hablar de ello con la familia y amigos ayudará a que comprendan qué te sucede y entiendan tus cambios de ánimo. Un buen apoyo social hace que te sientas mejor.

Ocupa tu tiempo libre en actividades placenteras y gratificantes que hagan que los cambios hormonales afecten lo menos posible a tu vida cotidiana.

Cada persona que vive con un problema tiroideo lo experimenta de un modo diferente. No tienes por qué tener todos los síntomas ni sufrirlos con la misma intensidad. Se puede aprender a convivir con la disfunción tiroidea. Afronta los cambios con optimismo, tu actitud es clave.

Si te cuesta manejar las emociones por ti sólo, cuenta con el tratamiento psicológico como apoyo ante tu problema. El psicólogo te puede ayudar a identificar, comprender y gestionar tus emociones para que mejore tu calidad de vida.


sábado, 5 de septiembre de 2015

Hashimoto o Inflamación del Tiroides



Preguntas que debe hacerle a su médico

• ¿Mis síntomas indican que tengo hipotiroidismo?
• ¿Cómo puedo saber si la causa de mi hipotiroidismo es la enfermedad de Hashimoto?
• ¿Hay alguna diferencia en el tratamiento para el hipotiroidismo y para la enfermedad de Hashimoto?
• ¿Qué medicamentos debo tomar? ¿Cuándo debo tomarlos?
• ¿Con qué frecuencia debo ir al médico?
• ¿Debo consultar con un endocrinólogo?

¿Qué es la enfermedad de Hashimoto?

La enfermedad de Hashimoto, también llamada tiroiditis de Hashimoto, es una enfermedad autoinmune. Esto significa que el sistema inmunitario, que generalmente protege el cuerpo y ayuda a combatir enfermedades, produce anticuerpos y ataca la glándula tiroides. La glándula tiroides entonces pierde la capacidad de producir suficientes hormonas tiroideas, lo que puede resultar en hipotiroidismo. Hipotiroidismo significa que la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas para satisfacer las necesidades del cuerpo.

La enfermedad de Hashimoto puede presentarse en cualquiera, pero afecta con más frecuencia a mujeres y personas con antecedentes familiares de enfermedad de la tiroides. También es más frecuente con el paso de los años. Las personas con trastornos autoinmunes son más propensas a tener enfermedad de Hashimoto. El hipotiroidismo causado por la enfermedad de Hashimoto progresa lentamente, y toma meses o incluso años en manifestarse. Sus síntomas varían de persona a persona.

¿Cuáles son las complicaciones de la enfermedad de Hashimoto?

Si se deja sin tratamiento, el hipotiroidismo causado por la enfermedad de Hashimoto puede producir complicaciones graves:
• Bocio, que puede interferir con la capacidad de tragar o respirar
• Problemas cardiacos como agrandamiento del corazón o fallo cardiaco
• Problemas mentales como depresión, disminución del deseo sexual y entorpecimiento de las funciones mentales
• Coma por mixedema, una enfermedad poco común y potencialmente mortal que puede ocurrir si el hipotiroidismo se deja sin tratar por mucho tiempo. La coma por mixedema requiere tratamiento de emergencia.
• Defectos congénitos. Los bebés de mujeres que tienen hipotiroidismo que no ha recibido tratamiento son más propensos a nacer muertos o prematuros. Además, pueden tener un cociente intelectual bajo debido a que el cerebro no se desarrolló bien en el útero.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Hashimoto?

El diagnóstico comienza cuando le describe sus síntomas al médico. Un examen físico del cuello puede detectar un ligero agrandamiento de la glándula tiroides. Se confirma el diagnóstico con análisis de sangre.

• La prueba de TSH. Un nivel elevado de TSH significa que la pituitaria está forzando a la tiroides a producir más T4 porque no tiene suficiente en el cuerpo (hipotiroidismo).
• La prueba de T4. Un nivel bajo de T4 también indica hipotiroidismo.
• La prueba de sangre para detectar anticuerpos de antiperoxidasa tiroidea (anti-TPO). Esta prueba detecta la presencia de anticuerpos que atacan la tiroides. Las personas con la enfermedad de Hashimoto, en su mayoría, tienen estos anticuerpos, más no las personas con hipotiroidismo causado por otros trastornos.

¿Cómo se trata la enfermedad de Hashimoto?

No todas las personas con la enfermedad de Hashimoto tienen hipotiroidismo Si usted no tiene una deficiencia de hormona.

Síntomas posibles de la enfermedad de Hashimoto
• Agrandamiento de la tiroides o bocio
• Dificultad para tragar
• Intolerancia al frío
• Ligero aumento de peso
• Fatiga
• Estreñimiento
• Sequedad de la piel
• Pérdida del cabello
• Menstruación irregular y abundante
• Infertilidad
• Dificultad para concentrarse o pensar tiroidea, es posible que su médico le recomiende ponerse bajo observación continua en vez de seguir un tratamiento con medicamentos.

Si usted tiene una deficiencia, el tratamiento consiste en terapia de reemplazo de la hormona tiroidea. El tratamiento más eficaz es un medicamento sintético (artificial) de T4, llamado levotiroxina.

La levotiroxina es idéntica a la T4 producida por el cuerpo. Una pastilla diaria puede restaurar el nivel normal de hormona tiroidea y TSH en la sangre y normalizar su función tiroidea. Probablemente deba tomar esta medicina todos los días durante el resto de su vida, pero es posible que le tengan que modificar la dosis cada cierto tiempo. Para mantener constante el nivel de hormona tiroidea en la sangre, siempre debe tomar la misma marca, ya que no todos los medicamentos son exactamente iguales.


Las pruebas de hipotiroidismo no son rutinarias. Sin embargo, si usted corre el riesgo de sufrir una enfermedad de la tiroides y está contemplando quedar embarazada, debe hacerse las pruebas. El tratamiento del hipotiroidismo es fácil y le permite proteger a su hijo de defectos congénitos.

martes, 1 de septiembre de 2015

Tiroiditis después del parto

¿Qué es la tiroiditis posparto?

La tiroiditis posparto (después del parto) es una inflamación de la glándula tiroides (ubicada en la parte anterior del cuello, debajo de la laringe). Normalmente ocurre durante el primer año después de que la mujer ha dado a luz.

Afecta a aproximadamente cinco de cada 100 mujeres después de haber tenido un bebé. Generalmente hay dos fases de la enfermedad—hipertiroidismo e hipotiroidismo.

En la que generalmente es la primera fase—el hipertiroidismo—la tiroides no funciona bien y secreta un exceso de hormona tiroidea (T3 y T4) en la sangre. Esta fase normalmente dura entre 2 y 4 meses.

Cuando se eleva el nivel de estas hormonas en la sangre, se acelera el metabolismo. (Metabolismo es la forma en que el cuerpo utiliza y almacena energía).

Los síntomas pueden incluir:

• Pérdida de peso repentina
• Aceleramiento de los latidos cardíacos
• Cansancio
• Nerviosismo
• Sudores
• Sensibilidad al calor

La tiroides puede no funcionar bien por varios meses. Si no regresa a un funcionamiento normal, se produce la segunda fase—el hipotiroidismo. En esta fase la tiroides no produce suficiente hormona tiroidea. Esta fase puede durar hasta un año. Con un nivel bajo de hormona tiroidea, se reduce el metabolismo.

Muchas mujeres con hipotiroidismo tienen bocio—un engrandecimiento de la glándula tiroides que produce una inflamación en la parte anterior del cuello.

Otros síntomas del hipotiroidismo pueden incluir:

• Aumento inexplicable de peso
• Cansancio o fatiga
• Depresión
• Sequedad de la piel y uñas quebradizas
• Pérdida del cabello
• Sensibilidad al frío

¿Cuáles son los riesgos de la tiroiditis posparto?

Usted tiene mayor riesgo de sufrir una tiroiditis posparto si tiene un trastorno del sistema inmunológico (por ejemplo, diabetes tipo 1), antecedente personal o familiares de haber tenido problemas con la tiroides (por ejemplo, la enfermedad de Graves), o antecedentes médicos de haber sufrido previamente de tiroiditis posparto.

Algunas mujeres que desarrollan un hipertiroidismo después haber dado a luz vuelven a la normalidad a los pocos meses sin pasar a la segunda fase (el hipotiroidismo).

Sin embargo, la mayoría de las mujeres atraviesan a la segunda fase. De estas mujeres, aproximadamente una de cada cinco desarrolla un hipotiroidismo permanente a los 3 o 4 años y tendrán que ser tratadas con hormona tiroidea por el resto de sus vidas. Si se deja sin tratar, el hipotiroidismo puede producir graves problemas (por ejemplo, enfermedad cardiaca) e incluso la muerte.

¿Cómo se diagnostica la tiroiditis posparto?

El diagnóstico depende de la fase de la enfermedad y se basa en sus síntomas y en pruebas de laboratorio que incluyen:

• Los niveles de la hormona tiroidea (T4) en la sangre.

• El nivel de hormona estimuladora de la tiroides (TSH, por sus siglas en inglés, es producida por la glándula pituitaria y estimula a la tiroides a producir T3 y T4).

• Los valores de absorción de yodo reactivo (Una prueba en la que el paciente toma por boca una pequeña cantidad de yodo reactivo y después se mide la cantidad de yodo que se acumula en la glándula tiroides. Esta prueba no es aconsejable para las mujeres que están amamantando.)

• Los niveles de anticuerpos antitiroideos (La inflamación de la tiroides hace que el sistema inmune secrete anticuerpos en la sangre.)

¿Cómo se trata la tiroiditis?

En la primera fase (hipertiroidismo), normalmente no se necesita ningún tratamiento porque los síntomas son leves y breves. Sin embargo, si los síntomas son extremados, su médico puede recetarle un bloqueador beta (por ejemplo, propranolol, atenolol o metoprolol) para reducir el ritmo de los latidos cardiacos y disminuir el nerviosismo.

En la segunda fase (hipotiroidismo), se da terapia con hormona tiroidea si se producen los síntomas. El producto preferido es Levotiroxina, que es una forma sintética (fabricada en laboratorio) de T4 que es igual a la T4 producida naturalmente por la tiroides. Al cabo de 6 a 12 meses, se para el medicamento para ver si la tiroides funciona normalmente por sí misma.

En la mayoría de los casos, la tiroides vuelve a la normalidad pero en algunos casos la mujer desarrolla hipotiroidismo a largo plazo y tiene que recibir terapia con reemplazo de la hormona tiroidea por el resto de su vida.

¿Qué debe hacer usted con esta información?


Si usted ha dado luz recientemente y está teniendo los síntomas enumerados anteriormente, debe consultar con su médico. La tiroides sufre daño en ambas etapas y el hipotiroidismo puede tener complicaciones graves. Un endocrinólogo, que es un especialista en condiciones hormonales, puede ayudar a diagnosticar y tratar esta condición.

viernes, 28 de agosto de 2015

FUMAR Y TIROIDES

FUMAR Y TIROIDES

¿Qué es la tiroides?

 La tiroides es una glándula que se encuentra localizada en la parte delantera del cuello, produce hormonas tiroideas que controlan funciones importantes del cuerpo como temperatura, frecuencia cardiaca, el balance de energía, etc.

¿Qué enfermedades pueden afectar a la tiroides?

Una enfermedad tiroidea puede alterar tanto su estructura como su función. Las enfermedades tiroideas más comunes son:

Hipotiroidismo (deficiencia de hormonas tiroideas).

Hipertiroidismo (exceso de hormonas tiroideas).

Tiroiditis (inflamación de la glándula que a su vez puede producir hipo o hipertiroidismo).

Nódulos tiroideos (crecimiento de una porción de la tiroides).

Bocio (crecimiento generalizado de la glándula).

Pueden presentarse también otras enfermedades. Cada una de ellas debe ser estudiada y tratada por un endocrinólogo para asegurar que su manejo sea adecuado.

¿Existe una relación entre el tabaquismo y las enfermedades tiroideas?

Si. El tabaco afecta a todos los órganos del cuerpo. Aunque los más conocidos suelen ser el corazón y los pulmones, las toxinas que contienen los cigarrillos afectan incluso a la tiroides.

Algunas de estas sustancias como el cianuro son tóxicas en su estado natural, sin embargo al metabolizarse se convierten en compuestos como el tiocianato que tienen un efecto específico sobre la función tiroidea.

No hay una cantidad o tiempo específico de exposición al tabaco y una enfermedad tiroidea. Puede presentarse en personas que fuman poco o durante periodos cortos, así como en personas con tabaquismo intenso. Tampoco se puede predecir qué tipo de enfermedad tiroidea se va a presentar.

¿Quiénes tienen más riesgo de tener enfermedad tiroidea asociada al tabaco?

Todas las personas pueden presentar alguna alteración tiroidea en algún momento de la vida. Sin embargo, es muy frecuente que la enfermedad tiroidea se presente en mujeres, dentro de familias en donde hay personas enfermas, personas que viven en lugares deficientes de yodo, entre otros factores.

Este riesgo se hace aun mayor en las personas que fuman, sobre todo en cantidades y tiempos prolongados. Las personas que ya tienen el diagnóstico de una enfermedad tiroidea y fuman pueden tener síntomas más intensos y difíciles de controlar que las personas que no fuman. El tabaco también aumenta la posibilidad de tener alteraciones oculares asociadas a hipertiroidismo.

¿Cómo puedo saber si tengo una enfermedad tiroidea?
Los síntomas asociados a las alteraciones tiroideas son muy variados y poco específicos.

Los más comunes son:
Cambios importantes de peso en periodos cortos.
Fatiga.
Cambios en la piel.
Periodos de diarrea o estreñimiento sin otra explicación.
Fragilidad de uñas y cabello.
Alteraciones de memoria.

Intolerancia a cambios bruscos de temperatura. Poca resistencia al realizar actividades habituales. Estos son solo algunos de los síntomas que puede presentar y éstos pueden ser comunes también en otras enfermedades, por lo que debe acudir a evaluación por un médico.

Si usted o su médico sospechan que puede tener una alteración tiroidea, se le solicitarán los estudios necesarios para corroborar este problema.

¿Qué ventajas tiene dejar de fumar?

Además de los beneficios conocidos de suspender el cigarrillo, es importante considerar que suspender el tabaco también disminuye sus probabilidades de tener enfermedades tiroideas.

Si usted padece una enfermedad tiroidea, dejar de fumar facilita el control de su padecimiento y evita mayores complicaciones.

La enfermedad tiroidea descontrolada se asocia a riesgo cardiovascular al igual que el tabaquismo. Dejar de fumar reduce su riesgo de infarto de manera significativa.

No lo dude, dejar de fumar puede ser difícil pero si se realiza bajo la supervisión de un grupo especializado en estos problemas puede lograrse con mayor rapidez. Empiece hoy mismo a cuidar su salud.

¿Quién tiene riesgo de cáncer en el tiroides?

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de tiroides?

Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de que una persona padezca alguna enfermedad como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, como el fumar, pueden cambiarse. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.

Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden tener pocos o ninguno de los factores de riesgo conocidos. Aun cuando una persona con cáncer de tiroides tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Algunos científicos han encontrado unos pocos factores de riesgo que pueden hacer que una persona tenga mayores probabilidades de padecer cáncer de tiroides.

Sexo y edad

Por razones que no están claras, los cánceres tiroideos (al igual que casi todas las enfermedades de tiroides) ocurren alrededor de tres veces más en las mujeres que en los hombres.

El cáncer de tiroides puede ocurrir a cualquier edad. Sin embargo, para las mujeres (quienes con más frecuencia están en las edades de 40 a 59 años al momento del diagnóstico), el riesgo está en su punto más alto a una edad menor que para los hombres (quienes usualmente están en las edades de 60 a 79 años).

Una alimentación baja en yodo

Los cánceres foliculares de tiroides son más comunes en algunas áreas del mundo en las que las dietas de las personas son bajas en yodo. En los Estados Unidos, la mayoría de las personas obtienen suficiente yodo en la alimentación, ya que se le añade a la sal de mesa y a otros alimentos. Una alimentación baja en yodo también puede aumentar el riesgo de cáncer papilar si la persona también está expuesta a radioactividad.

Radiación

La exposición a la radiación es un factor de riesgo probado para el cáncer de tiroides. Las fuentes de tal radiación incluyen ciertos tratamientos médicos y precipitación radiactiva de las armas nucleares o accidentes en plantas energéticas.

Haber recibido tratamientos de radiación dirigidos a la cabeza o al cuello durante la infancia constituye un factor de riesgo del cáncer de tiroides. El riesgo depende de la cantidad de radiación administrada y la edad del niño. En general, el riesgo aumenta cuando se administran mayores dosis y mientras menos edad tenga el paciente al momento del tratamiento.

Antes de los años ’60, se trataba a los niños algunas veces con bajas dosis de radiación para cosas que hoy día no usaríamos radiación, como el acné, infecciones con hongos en el cuero cabelludo, o amígdalas o adenoides agrandadas.

Posteriormente, se descubrió que las personas que se sometieron a estos tratamientos tienen un mayor riesgo de cáncer de tiroides. La radioterapia administrada a los niños para algunos cánceres, como linfoma, tumor de Wilms y neuroblastoma también aumenta el riesgo. Los cánceres de tiroides que se originan después de la radioterapia no son más graves que los otros cánceres de tiroides.

Los estudios por imágenes, tal como las radiografías y las tomografías computarizadas también exponen a los niños a radiación, aunque a dosis mucho más bajas. Por lo tanto, no está claro cuánto podrían aumentar estos estudios el riesgo de cáncer de tiroides (u otros cánceres).

Si existe un aumento en el riesgo, este probablemente sea pequeño, pero por cuestión de seguridad, los niños no deben someterse a estos estudios a menos que sea absolutamente necesario. Cuando estos estudios son necesarios, se debe usar la dosis más baja de radiación que provea una imagen clara.

Varios estudios han señalado un riesgo aumentado de cáncer de tiroides en niños, debido a la precipitación radiactiva de las armas nucleares o accidentes en plantas energéticas.

Por ejemplo, el cáncer de tiroides era muchas veces más frecuente de lo normal en los niños que vivieron cerca de Chernobyl, el lugar donde en 1986 ocurrió un accidente en la planta nuclear que expuso a millones de personas a la radioactividad.

Los adultos que llevaron a cabo la limpieza después del accidente y aquellos que vivieron cerca de la planta también presentaron tasas más elevadas de cáncer de tiroides. Los niños que han tenido más yodo en sus dietas parecían tener un menor riesgo.

Después de las pruebas de armas nucleares en algunos estados del oeste durante los años 50, algo de precipitación radiactiva ocurrió en ciertas regiones de los Estados Unidos.

Esta exposición fue mucho menor que alrededor de Chernobyl. A tales bajos niveles, no se ha probado un mayor riesgo de cáncer de tiroides. Si está preocupado debido a una posible exposición a la precipitación radiactiva, hable sobre esto con su médico.

La exposición a la radiación cuando se es adulto, conlleva mucho menos riesgo de cáncer de tiroides.

Afecciones hereditarias y antecedente familiar

Varias afecciones hereditarias se han asociado con diferentes tipos de cáncer de tiroides, como antecedente familiar. Aun así, la mayoría de las personas que padece cáncer de tiroides no presenta una condición hereditaria o un antecedente familiar de la enfermedad.

Cáncer medular tiroideo

Aproximadamente uno de cada tres carcinomas medulares de tiroides (medullary thyroid carcinomas, MTC) resulta como consecuencia de heredar un gen anormal. Estos casos se conocen como carcinoma medular de tiroides familiar (familial medullary thyroid carcinoma, FMTC). El FMTC puede ocurrir solo, o puede ser visto junto con otros tumores.

La combinación de FMTC con tumores de otras glándulas endocrinas se conoce como neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2). Existen dos subtipos, la MEN 2a y la MEN 2b: ambos son causados por mutaciones (defectos) en un gen llamado RET.

§   En la MEN 2a, el carcinoma medular de tiroides ocurre con los feocromocitomas (tumores que producen adrenalina) y con los tumores de las glándulas paratiroides.

§   En la MEN 2b, el carcinoma medular de tiroides está asociado con los feocromocitomas y con los crecimientos benignos de los tejidos nerviosos en la lengua y en otros lugares llamados neuromas. Este subtipo es mucho menos común que el MEN 2a.

En estas formas hereditarias del carcinoma medular de tiroides, los cánceres a menudo se generan durante la infancia o en adultos jóvenes y se pueden propagar tempranamente.

El carcinoma medular de tiroides es más agresivo en el síndrome MEN 2b. Si su familia presenta MEN 2a, MEN 2b o FMTC aislado, usted podría tener un riesgo muy alto de carcinoma medular de tiroides. Pregunte a su médico sobre los análisis de sangre regulares o exámenes de ecografía que se hacen para detectar problemas y sobre la posibilidad de hacer pruebas genéticas.

Otros cánceres de tiroides

Las personas con ciertas afecciones médicas hereditarias tienen un mayor riesgo de formas más comunes de cáncer de tiroides. Se observan tasas más altas de cáncer de tiroides en aquellas personas con afecciones genéticas poco comunes, tales como:

Poliposis adenomatosa familiar (FAP): las personas con este síndrome tienen muchos pólipos en el colon y tienen un riesgo muy alto de padecer cáncer de colon. Además, presentan un riesgo aumentado de algunos otros cánceres, incluyendo cáncer papilar de tiroides.

El síndrome de Gardner es un subtipo de FAP en el cual los pacientes también tienen ciertos tumores benignos. Tanto el síndrome de Gardner, como la FAP son causados por defectos en el genAPC.

Enfermedad de Cowden: las personas con este síndrome tienen un riesgo aumentado de problemas con la tiroides y ciertos crecimientos benignos (incluyendo algunos llamados hamartomas).

También tienen un riesgo aumentado de padecer cánceres de tiroides, útero, mama, así como algunos otros. Los cánceres de tiroides tienden a ser del tipo papilar o folicular. Este síndrome es causado con más frecuencia por defectos en el gen PTEN. También se conoce como síndrome de hamartomas múltiples y síndrome de hamartoma tumoral PTEN.

Complejo de Carney, tipo I: las personas que padecen este síndrome pueden presentar un número de tumores benignos y problemas hormonales. También tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer papilar y folicular. Este síndrome es causado por defectos en el gen PRKAR1A.

Carcinoma familiar de tiroides no medular: el cáncer de tiroides ocurre con más frecuencia en algunas familias, y a menudo se observa a una edad más temprana. A menudo, el tipo de cáncer papilar de tiroides suele ocurrir entre las personas de una misma familia. Se sospecha que los genes que se encuentran en el cromosoma 19 y en el cromosoma 1 causan estos cánceres familiares.

Si usted sospecha que tiene una afección hereditaria, hable con su médico, quien pudiera recomendar asesoría genética si sus antecedentes médicos lo justifican.

Antecedentes familiares: tener un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con cáncer de tiroides, incluso sin que haya un síndrome hereditario conocido en la familia, aumenta su riesgo de cáncer de tiroides. Las bases genéticas para estos cánceres no están totalmente claras.


lunes, 24 de agosto de 2015

Tiroides y diabetes

Diabetes y tiroides

La presente hoja informativa se concentra en el efecto que tienen los trastornos de la tiroides en pacientes diabéticos y las opciones de tratamiento disponibles actualmente para las personas que sufren de trastornos de la tiroides.

Generalidades Sobre la Diabetes

• La diabetes es un trastorno que se caracteriza por la abundancia excesiva de glucosa (azúcar) en la sangre, debido a que el páncreas no produce suficiente insulina (diabetes tipo 1) o la inhabilidad del cuerpo para utilizar la insulina a fin de transportar glucosa a las células (diabetes tipo 2).

Relación Entre la Diabetes y los Trastornos de la Tiroides

• Tanto la diabetes como los trastornos de la tiroides implican una disfunción del sistema endocrino, el cual es un grupo de glándulas que regulan varios aspectos del metabolismo corporal.

• Según estudios, la diabetes y los trastornos de la tiroides se presentan juntos en los pacientes.

• Aproximadamente un tercio de personas con diabetes tipo 1 sufren también de trastornos de la iroides. Esto se debe a que la diabetes tipo 1 al igual que los trastornos de la tiroides más comunes son enfermedades autoinmunes, las cuales son enfermedades en las que el sistema inmune ataca una glándula u órgano del cuerpo.

• Las personas con enfermedades autoinmunes corren mayor riesgo que la población general de desarrollar otras enfermedades autoinmunes como enfermedad de Addison, anemia perniciosa, artritis reumatoide o lupus.

• Los trastornos de la tiroides también son comunes en la diabetes tipo 2, debido a que ambas enfermedades ocurren más frecuentemente a medida que las personas envejecen.

La Glándula Tiroides: Datos Básicos

• La tiroides es una glándula en forma de mariposa ubicada en la base del cuello, a uno u otro lado de la traquea. Produce y libera la hormona tiroidea.

• La hormona tiroidea afecta todas las células del cuerpo y controla la mayor parte de las funciones corporales.

• La glándula pituitaria o hipófisis y el hipotálamo, en el cerebro, regulan la cantidad de hormona tiroidea que produce la tiroides.

• La glándula pituitaria libera hormona estimulante de la tiroides (TSH) la cual ordena a la tiroides a producir más hormona tiroidea. Al detectar la cantidad correcta de hormona tiroidea en el cuerpo, la glándula pituitaria disminuye la producción dicha hormona.

• Para evaluar el funcionamiento de la glándula tiroidea, los médicos miden los niveles de TSH.

• La baja producción de hormona tiroidea causa una condición llamada hipotiroidismo; la producción excesiva de hormona tiroidea causa una condición llamada hipertiroidismo.

Hipotiroidismo e Insuficiencia Tiroidea Leve

• Un paciente con hipotiroidismo puede presentar los siguientes síntomas: fatiga, sensación de frío, pulso lento y depresión.

• La insuficiencia tiroidea leve es un tipo leve de hipotiroidismo. En los pacientes con insuficiencia tiroidea leve, los niveles de la hormona tiroidea son normales pero el nivel de TSH es elevado.

• A menudo los pacientes con insuficiencia tiroidea leve no presentan signos obvios, pero si esta condición no se trata podría degenerar en hipotiroidismo.

Hipertiroidismo e Hipertiroidismo Leve

• Los pacientes con hipertiroidismo pueden presentar los siguientes síntomas: inquietud, nerviosismo, pulso acelerado y pérdida de peso involuntaria.

• Los pacientes con hipertiroidismo leve tienen niveles normales de la hormona tiroidea y un nivel reducido de TSH.
Si no se trata el hipertiroidismo leve, la condición podría degenerar en hipertiroidismo, el cual puede causar consecuencias potencialmente serias como trastornos cardiovasculares.

Cómo Afectan los Trastornos de la Tiroides Subyacentes en el Control de la Diabetes

• Los trastornos de la tiroides pueden tener un gran impacto en la regulación de la glucosa y si éstos no son tratados pueden afectar el control de la diabetes.

• El hipotiroidismo puede disminuir el requisito de insulina en pacientes diabéticos y el hipertiroidismo puede empeorar la tolerancia o el control de la glucosa.

• Los trastornos de la tiroides subyacentes a veces no son diagnosticados puesto que sus signos y síntomas son similares a los de la diabetes y pueden pasarse por alto o atribuirse a otras condiciones médicas. Los síntomas de hipotiroidismo son comunes en pacientes con diabetes tipo 2 y los síntomas de hipertiroidismo pueden atribuirse a un control diabético pobre en pacientes con diabetes tipo 1.

La Prueba TSH se Recomienda a los Pacientes Diabéticos

• Debido a la relación que existe entre la diabetes y los trastornos de la tiroides, la Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda que las personas diabéticas se sometan a una prueba de trastornos tiroideos. La TSH, que mide la cantidad de THS que se produce en el cuerpo, es la mejor prueba de función tiroidea.

• Con una prueba TSH el médico podrá determinar el alcance de la función tiroidea. Un nivel elevado de TSH podría ser indicación de hipertiroidismo; un nivel de TSH por debajo de lo normal podría ser indicación de hipotiroidismo.

Opciones Para el Tratamiento de los Trastornos de la Tiroides

• El hipotiroidismo puede tratarse con una terapia de sustitución de hormona tiroidea, generalmente con una hormona sintética llamada levotiroxina sódica.

El paciente continuará con el tratamiento por el resto de su vida, y el médico monitoreará los niveles de TSH una vez al año después de determinar la dosis correcta.

• Puesto que el hipotiroidismo puede disminuir el requisito de insulina en pacientes diabéticos, es probable que deba ajustarse la dosis de insulina del paciente.

• Los pacientes en terapia de sustitución de hormona tiroidea no deben cambiar la marca del medicamento sin consultar primero con su médico.

Deberán reportar al médico síntomas de fatiga, subida de peso o cualquier otro signo de hipotiroidismo ya que esto indicar que necesita un cambio de dosis. Los pacientes no deben descontinuar nunca su terapia de sustitución de hormona tiroidea sin consultar primero con su médico.

• Los pacientes con hipertiroidismo cuentan con tres opciones de tratamiento. Los pacientes pueden tomar fármacos antitiroideos, los cuales enlentecen la producción de hormona tiroidea. Los pacientes pueden recibir terapia de yodo radioactivo, la cual destruye las células tiroideas a fin de reducir la producción de hormona tiroidea. La tercera opción es la extirpación quirúrgica de la glándula tiroides.

• Puesto que el hipertiroidismo puede afectar el control de la cantidad de glucosa en la sangre, su tratamiento podría ayudar a regular el nivel de glucosa en la sangre.

• Después de un tratamiento de hipertiroidismo, algunos pacientes pueden desarrollar hipotiroidismo.

Más Información

• Los pacientes que deseen obtener mayor información, deben comunicarse con su médico endocrinólogo.